Virgen de la Peña de Fustiñana

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Fiesta el Tercer Domingo de Noviembre

PARROQUIA LA ASUNCIÓN DE FUSTIÑANA

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miércoles 29 de febrero de 2012

¿Dónde encontrar al Señor?

¿Dónde encontrar al Señor?
¿Por dónde ir para seguir sus pasos?
Su camino es el camino de la entrega sin límites;
su camino es el camino del amor sin límites;
su camino es el camino de la confianza sin límites;
su camino es el camino de la esperanza sin límites.
¿Dónde encontrar al Señor?
¿Quien podrá ver su rostro?
Lo verán los que tienen hambre y sed de justicia
y claman a Dios para que la paz reine en el mundo;
los que piden a su Señor que haga desaparecer tantas injusticias
y tantas muertes sin sentido.
Lo verán los que tienen misericordia del hermano,
los que tienen un corazón lleno de amor por los demás.
Lo verán los que, a pesar de las amenazas, de los peligros...
no les importa gritar con voz fuerte la Verdad.
Lo verán los que por causa del evangelio
son perseguidos de forma abusiva.
Lo verán los que con fuerza y valentía
construyen el Reino de Dios aquí en la tierra.
¿Dónde encontrar al Señor?
¿Quién lo podrá poseer?
Lo poseerá quien no lo utilice;
quien busque a Dios no por lo que pueda conseguir de él,
sino por Dios mismo, que es el premio.
Lo poseerá quien se deje poseer por el Señor;
quien se deje habitar por él.
¿Dónde encontrar al Señor?
¿En quién habitará nuestro Dios?
Nuestro Dios pondrá su morada
en aquel cuyas obras le alaben.
Nuestro Dios construirá su casa
en aquel que deja que su Señor tenga la iniciativa;
en aquel que para todo confía en Dios;
en aquel que antes de realizar cualquier proyecto
cuenta con nuestro Señor
porque sabe que sin él nada es viable.
Sólo quien le busca lo encontrará para seguir buscándole.
Sólo quien se pregunta podrá encontrar el camino.
Sólo quien viva el amor en su plenitud
contemplará el verdadero rostro de Dios.
Sólo lo poseerá aquel que se deje poseer por él.
Sólo lo alcanzará quien sea alcanzado por su gracia.
Sólo quien viva en tensión, en crecimiento, en maduración
será habitado por el Señor.

Eludiendo el problema

Una lechuza y una tórtola se habían hecho buenas amigas. Un día, la tórtola vio cómo su compañera se preparaba para marcharse, por lo que le preguntó:
- ¿Es que te vas? ¿Adónde?
- Muy lejos de aquí -respondió apenada la lechuza.
- Pero ¿por qué? -preguntó extrañada la tórtola.
- Porque a la gente de este lugar no les gusta mi graznido, se ríen de mí, se burlan, y me humillan -suspiró la lechuza.
Después de cavilar unos instantes, dijo la tórtola:
- Si puedes cambiar tu graznido, es buena idea que te marches, aunque, a decir verdad, ya no necesitarías hacerlo. Si, por el contrario, no puedes cambiarlo, ¿qué objeto tiene que te mudes? Allí donde acudas encontrarás también gente a la que no le guste tu graznido y te tratarán igual que aquí. Entonces, ¿qué harás? ¿volver a huir de nuevo?

domingo 26 de febrero de 2012

Tú cuidas de mi

Adaptación a la oración del Cardenal Newman


Dios, se que me amas y velas por mi;
y que me llamas por mi nombre.
Me ves y me comprendes, soy obra de tus manos.
Sabes lo que hay en mí, todos mis sentimientos,
mis pensamientos y preferencias,
mi fortaleza y mi debilidad.
Estás conmigo en mis mejores momentos
y en la hora de la cruz.
Miras con ternura mis esperanzas,
y luchas conmigo en las tentaciones.
Te interesas por mis ansiedades y recuerdos,
por los altibajos de mi corazón.
Tus brazos me rodean y me sostienen...
Cuidas de mi con cariño, como un Padre vela por su hijo.
Oís mi voz, mi respiración y los latidos de mi corazón.
Gracias Señor, porque me amas mucho más
de lo que me amo a mí mismo.

Buen humor

Un gerente encontró a dos hombres muy torpes durante un día de entrevistas de trabajo. Le dio a cada uno de ellos una tarea. Más tarde, los hombres se encontraron en una pizzería para comparar sus notas.
- ¡Oye, qué gerente más estúpido! -exclamó el ignorante número uno-. Me dio un billete de cinco dólares y luego me dijo que fuera a comprarle un Porsche. ¡El tonto no me dijo de qué color lo quería!
- ¿Crees que eso es malo? -replicó el ignorante número dos-, estábamos haciendo la entrevista en la sala de conferencias, y me dijo: “Ve hasta mi oficina, y fíjate si estoy allí, si no estoy vuelve y dímelo”. ¡Qué imbécil! Había un teléfono en la sala de conferencias. Pudo haber llamado a su oficina para ver si estaba allí. ¡No debió haberme enviado a ver!
El número uno sacudió la cabeza con tristeza.
- Me alegraré si no obtengo este trabajo. ¿Quién quiere trabajar para un idiota?
- Te comprendo -dijo su compañero.
Volviéndose a la mesera, el primer hombre pidió una pizza con salami.
- ¿Le gustaría que se la cortara en ocho o seis porciones?
- Mejor en seis -replicó el segundo hombre-, no tenemos tanta hambre como para comer ocho.

El buen humor hace todas las cosas tolerables.

Proverbios 17:22: El corazón alegre constituye buen remedio.

jueves 23 de febrero de 2012

Quien tenga miedo

Quien tenga miedo a andar,
que no se suelte de la mano de su madre;
quien tenga miedo a caer,que permanezca sentado;
quien tenga miedo a escalar,que siga en el refugio;
quien tenga miedo a equivocarse de camino,
que se quede en casa...
Pero quien haga todo eso
ya no podrá ser seguidor de Jesús,
porque lo propio de sus seguidores
es arriesgarse.
Podrá decir que ama,pero no sabe amar,
porque amar es ser capaz de arriesgar por otros


Señor Jesús, yo sé que tu vida se complicó demasiado.
Yo sé que luchaste por la paz, la justicia y la libertad;
que lo diste todo con amor y verdad;
que perdonaste y devolviste la dignidad humana
a muchos hombres.
Que viviste entre marginados y asumiste su vida.
Yo sé que proclamaste que Dios era Padre para ellos;
y que llamaste a vivir en tu Reino a todos los hombres.
Ilumina nuestros corazones
para seguir construyendo tu Reino. Amén

¿Quién es más estúpido?

El viejo sabio salía del agua chorreando y sus discípulos, sentados en la orilla, reían, burlándose de él porque le habían visto tropezar en las piedras y caer al río. El sabio les miraba con semblante severo, parecía enfadado, lo que hizo redoblar las risas. Le vieron desnudarse, encender un fuego y poner su ropa a secar.
Para aquellos jóvenes, que seguían las enseñanzas de su maestro cada día, verle caer en el agua había sido una revelación.
Sin decir una palabra, el sabio volvió a ponerse la ropa en cuanto estuvo seca y, siempre en silencio, saltó al río y lo cruzó, haciendo signos a sus discípulos de que le siguiesen.
¿Qué tenían que hacer? ¿Iba el maestro, según su costumbre, a enseñarles una lección profunda? Cada uno de ellos a su vez saltó al agua y llegó a la otra orilla.
Entonces el sabio les preguntó sonriendo:
- ¿Quién es más estúpido, el que tropieza o el que no hace más que seguir como un corderito?

miércoles 22 de febrero de 2012

Oración en el Miércoles de Ceniza

¡Oh Alto y Glorioso Dios!

Mi vida es como una vidriera

iluminada por tu GRACIA multicolor.

En este tiempo favorable,

conviérteme a Ti, a tu Voz.

Que tu Palabra no caiga en mí

como en saco roto.

Concédeme orar con un corazón nuevo;

infunde en él los mismos sentimientos

de tu Hijo Jesús.

Padre, renueva en mí tu Alianza

con el fruto de tu Misericordia.

El saco de plumas

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
- ”Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?”

A lo que el hombre respondió:
- “Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas”.

El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas. Volvió donde el sabio y le dijo:
- “Ya he terminado”

A lo que el sabio contestó:
- “Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas”.

El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.

Al volver, el hombre sabio le dijo:
- “Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, asimismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste”.


Que podamos reflexionar en este día acerca de la importancia de nuestras palabras, de lo bien o mal que podemos usarlas. Recordemos las enseñanzas de Santiago: “Las palabras que decimos con nuestra lengua son como fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal” (Sant. 3:6).

lunes 20 de febrero de 2012

Cristo, Señor de la noche

Liturgia de las horas, Completas

Cristo, Señor de la noche,
que disipas las tinieblas:
mientras los cuerpos reposan,
se tú nuestro centinela.
...Después de tanta fatiga,
después de tanta dureza,
acógenos en tus brazos
y danos noche serena.
Si nuestros ojos se duermen,
que el alma esté siempre en vela;
en paz cierra nuestros párpados
para que cesen las penas.
Y que al despuntar el alba,
otra vez con fuerzas nuevas,
te demos gracias, oh Cristo,
por la vida que comienza. Amén

El verdadero amor

Se cuenta que un joven caminaba por las montañas nevadas de la vieja India, absorbido en profundas elucubraciones sobre el amor, sin poder solucionar sus ansiedades.
A lo largo del camino, delante suyo, notó que venía en su dirección un viejo sabio.
Entretenido en sus pensamientos sin encontrar una respuesta que le calmase el alma, decidió pedir al sabio que lo ayudara. Se le acercó y le habló con verdadero interés:
- Señor, deseo encontrar a mi amada y construir con ella una familia con base en el verdadero amor. Pero siempre que viene a mi mente una joven bella y graciosa y yo la miro con atención, ella se va transformando rápidamente en mis pensamientos. Sus cabellos se vuelven blancos como la nieve, su piel, rosada y firme, se vuelve pálida y se llena de profundas arrugas. Su vivo mirar pierde el brillo y parece perderse en el infinito. Su forma física se modifica y yo me aterrorizo. Deseo saber, mi sabio, ¿cómo el amor podrá ser eterno, tal como dicen los poetas?
En ese mismo instante se les acerca una joven con traje de luto, que trae en su rostro expresiones de profundo dolor. Se dirige al sabio y le habla con voz embargada:
- Acabo de enterrar a mi padre que murió antes de cumplir 50 años. Sufro porque nunca podré ver su cabeza blanca aureolada de conocimiento. Su rostro marcado por las arrugas de la experiencia, ni su mirar madurado por las lecciones de la vida. Sufro porque no podré más oír sus historias sabias ni contemplar su sonrisa de ternura. No veré sus manos arrugadas tomando las mías con profundo afecto.
En ese momento el sabio se dirigió al joven y le habló con serenidad:
- ¿Te das cuenta ahora de los matices del amor sin ilusiones, mi joven amigo? El amor verdadero es eterno porque no se apega al cuerpo físico, sino que su afecto se arraiga al ser inmortal que lo habita temporalmente. Es en esos sentimientos sin ilusiones ni fantasías donde reside el verdadero y eterno amor.

La lección del viejo sabio es de un gran valor para todos nosotros que buscamos las bellezas de la forma física sin contemplar las grandezas del alma inmortal. El sentimiento que valora solamente las apariencias exteriores no es amor, sino pasión ilusoria.
El amor verdadero contempla, además del aspecto físico que se desgasta y muere, el alma que se perfecciona y lo deja cuando llega el momento, para proseguir viviendo y amando, tanto cuanto permita su corazón inmortal.
Las flores, por más bellas que sean, un día se marchitan y mueren... Pero su perfume permanece en el aire y en el olfato de los que lo supieron guardar en frascos adecuados.
El cuerpo humano, por más bello y lleno de vida que sea, un día envejece y muere.
Pero las virtudes del espíritu que de él se liberta continúan vivas en los sentimientos de los que las supieron apreciar y preservar, en el frasco del corazón.
¡Pensemos en eso!

domingo 19 de febrero de 2012

Un corazón semejante al tuyo, Señor

Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo:

-Hazlo limpio, como el tuyo, para que pueda verte.

-Hazlo humilde, como el tuyo, para que pueda servirte.

-Hazlo paciente, como el tuyo, para que pueda padecer-contigo.

-Hazlo misericordioso, como el tuyo,

para que pueda padecer-con-los­ hermanos.

-Hazlo generoso, como el tuyo, para que aprenda a dar.

-Hazlo confiado, como el tuyo, para que aprenda a ser niño.

-Hazlo alegre, como el tuyo, para que sepa consolar.

-Hazlo fuerte, como el tuyo, para que pueda luchar y resistir.

-Hazlo encendido, como el tuyo, para que pueda superar la noche y el frío.

-Hazlo grande, como el tuyo, para que pueda amar.

Tendiendo puentes

Dos hermanos, poseían una granja, cuyo fértil suelo producía abundante grano, que los dos se repartían a partes iguales. Llego un momento en el que el hermano casado empezó a despertarse sobresaltado todas las noches, pensando:

No es justo. Mi hermano no esta casado y se lleva la mitad de la cosecha; pero yo tengo una mujer y cinco hijos, de modo que en mi ancianidad tendré todo cuanto necesite, ¿Quien cuidara de mi pobre hermano cundo sea viejo?”.

Entonces se levantaba de la cama, acudía sigilosamente a don de su hermano y vertía en el granero de este un saco de grano. También el hermano soltero comenzó a despertarse por las noches y a decirse a si mismo:

Mi hermano tiene una mujer y cinco hijos y se lleva la mitad de la cosecha. Pero yo no tengo que mantener a nadie mas que a mi mismo”.

Entonces se levantaba de la cama y llevaba un saco de grano al granero de su hermano.

Un día se levantaron de la cama al mismo tiempo y tropezaron uno con otro cada cual con su saco de grano a la espalda.

Muchos años mas tarde, cuando ya habían muerto los dos el hecho se divulgo. Y cuando los ciudadanos decidieron erigir un templo, escogieron para ello el lugar en el que ambos hermanos se habían encontrado, porque no creían que hubiera en toda la ciudad un lugar más santo que aquel.


Los escribas y fariseos preguntaron a Jesús: ¿Porque comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores? El les contesto: Bien profetizo Isaias de ustedes, hipócritas, como esta escrito. Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón esta lejos de mi”. Marcos 7:1-13.

La verdadera diferencia religiosa no es la diferencia entre quienes dan culto y quienes no lo dan, sino entre quienes aman y quienes no aman.